A la persona que cree que es una carga
Autoestima
Hola:
Sé lo que es estar en una habitación llena de gente que te quiere y sentir que estás ocupando un sitio que no te corresponde. Sé lo que es calcular cuánto molesta tu tristeza, cuánto pesa tu nombre en la lista de preocupaciones de otra persona. Y sé lo que es llegar a la conclusión, equivocada y cruel, de que el mundo estaría más tranquilo sin ti.
Voy a contarte algo que me dijo una amiga cuando yo estaba en el fondo. Le dije que no quería ser una carga. Y ella se quedó callada un momento y me contestó: «¿Y tú crees que yo te quiero porque me resultas cómoda?».
Eso me descolocó. Porque yo había convertido el amor en una factura. Había decidido que solo valía la pena si aportaba, si estaba bien, si no daba problemas. Y no funciona así. La gente que te quiere no te quiere por lo que produces. Te quiere porque estás. Punto.
No te voy a decir que no te sientas así, porque sentir no se elige. Pero sí te voy a pedir algo: no tomes decisiones basándote en una idea que no has comprobado. No sabes cuánto pesas en la vida de los demás. Casi siempre pesamos mucho menos de lo que creemos, y en un sitio muy distinto del que imaginamos.
Si hoy no puedes hablar con nadie, escribe. Escribe aunque no lo enseñes a nadie. Escribe «estoy aquí y hoy no puedo más» y déjalo en una nota. A veces el dolor necesita salir por algún lado que no sea la piel.
Y si puedes, cuéntaselo a una sola persona. Una. No hace falta una conversación perfecta. Basta con empezar por «necesito decirte una cosa».
Estás aquí, y eso ya tiene valor. No el valor de lo que haces, sino el valor de lo que eres.
Te escribo desde un sitio donde antes no creía que podría estar,
— Alguien que también se sintió así
Carta escrita por una persona real y publicada con su permiso.